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Compensar la salud dentro de casa

“Me cuesta mucho ver a madres y padres que hablan de salud y dan de cenar macarrones, salchichas y flan a sus hijos después de haber merendado bocadillo y galletas”

Entiendo que los responsables de la educación de los niños son los padres y por tanto no vale delegar todo el peso en el sistema educativo. Cómo padre soy responsable del tipo de centro educativo que elijo y luego soy responsable de compensar en casa las carencias que en dicho centro puede haber. (Porque las va a haber seguro, es normal, no pasa nada)
De la misma manera sucede con la alimentación. No deberíamos dejar la responsabilidad absoluta de la alimentación de nuestros hijos en los centros educativos, entendiendo que también va a haber carencias. Por tanto la propuesta es compensar desde dentro de casa lo que sucede fuera de casa con la alimentación.

Para ello lo primero es reconocer que fuera de casa los niños y la mayoria de nosotros comemos muy mal. Aparte de las celebraciones, cumpleaños infantiles, navidades, etc. en el día a día muy pocos centros o comedores escolares tienen una alimentación adecuada, por mucho que se esfuercen en hablar de que los menús son elaborados por un nutricionista, especialista, etc. Y aquí aparece la primera resistencia que muchas madres y padres tienen que es la confianza absoluta en el sistema. Desde aquí hay dos ejercicios que hacer, uno de sentido común, puramente matemático, donde solo hay que pensar en la comida procesada que se sirve en catering en los colegios cuyo precio lógicamente para las cuentas del colegio es el más barato posible dentro de los rangos que decidan. Y en caso de que no sea catering y tenga cocina propia, es interesante cuestionarse también el tipo de alimento que tus hijos comen. Lo más fácil en este punto es que la persona diga pues comen bien porque comen de todo, el lunes lentejas de primero, tortilla de patata de segundo y yogur o de postre, el martes macarrones con carne, de segundo filetes en salsa y de postre …siempre acompañado de pan y leche claro (esto no hay sistema digestivo que lo digiera bien solo cómo alimento! súmale a esto la calidad de los aceites industriales para el cocinado, el tipo de pan a 0.15€ la barra, el tipo de yogur a 0.10€, etc) y aquí viene la segunda resistencia y es cuestionarse la pirámide alimenticia.
Mi generación y muchas más nos hemos criado con el valor incuestionable de la gran pirámide que nos dice que comer, Ahora se ha descubierto que en su creación y mantenimiento ha habido grandes influencias empresariales siendo el ministerio de agricultura estadounidense (USDA), no el de sanidad, el que encargó la elaboración a su medida dependiente de cultivos y no de salud. Independientemente de quien fuera, cual fuera el motivo y su buena o mala fé, el tema es aún más claro si vemos las estadísticas de diabetes, obesidad infantil, problemas cardiacirculatorios asociados a alimentación, alergias, hígado graso, problemas digestivos en general, y toda la magnitud de patologías crónicas que marcan las cifras en las últimas publicaciones científicas que ponen en entredicho el sistema alimentario convencional (no lo digo yo)
Mi propuesta es la siguiente:
– Si no te crees esto o simplemente no te lo has cuestionado, piensa en ello e investiga en buenos medios científicos.
Si tu hijo come fuera de casa, si ya estás convencida/o de esto bien porque has cambiado la alimentación y has mejorado, porque te va mal con la que tienes ahora, o simplemente porque es lo razonable comienza a hacer compensación en casa cómo mínimo.

En unos días la segunda parte…

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